Una mirada a la relación entre género y medio ambiente en el Pacífico
Oct 15, 2026
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La Fundación WWB Colombia presenta informe que reúne los hallazgos y aprendizajes de 19 investigaciones, apoyadas por el Fondo para la Investigación, sobre justicia ambiental, género y territorio en Cauca, Valle del Cauca, Chocó y Nariño.
Trabajar la tierra no garantiza el derecho a decidir sobre ella. En el Pacífico colombiano, esta brecha entre el trabajo que sostiene los territorios y la titularidad de la propiedad es uno de los principales hallazgos del informe “Género y medio ambiente en la región Pacífico: experiencias de investigación de los proyectos financiados por el Fondo para la Investigación de la Fundación WWB Colombia”.
De acuerdo con el informe, existe un sesgo de género histórico en la tenencia de la tierra: aunque estas suelen heredarse por igual a hombres y mujeres, la titularidad se formaliza a nombre de los hombres. Esta división tradicional asigna al hombre el rol de productor y heredero principal, relegando a las mujeres a un trabajo agrícola invisible o considerado como mera “ayuda”, lo que limita severamente su acceso a créditos, servicios financieros y espacios institucionales de toma de decisiones sobre el territorio.
El documento tiene como objetivo socializar y difundir las experiencias, aprendizajes y hallazgos de 19 investigaciones apoyadas por el Fondo, en donde se aborda el papel de la mujer en el cuidado ambiental, familiar y territorial dentro de la región Pacífico. Las investigaciones también muestran cómo estos saberes se expresan en prácticas cotidianas relacionadas con el cuidado del agua, la producción de alimentos, la conservación de semillas y la gestión comunitaria del territorio.
Sin embargo, estos saberes ancestrales y su transmisión intergeneracional no siempre tienen el reconocimiento que merecen en los procesos de toma de decisiones o en las intervenciones relacionadas con el ambiente. Las mujeres del Pacífico resguardan un valioso acervo etnobotánico y comunitario indispensable para el equilibrio ecológico, la conservación de suelos y la protección de la biodiversidad. Pese a esta contribución crucial, las lideresas y mujeres rurales asumen una desproporcionada triple carga de cuidado —que abarca el ámbito doméstico, la gestión comunitaria y la defensa del territorio/naturaleza—, traduciéndose en jornadas extenuantes de hasta 14 horas diarias que reducen sus oportunidades de participación, formación y autocuidado.
Estos procesos tienen algo en común: parten de los conocimientos y las experiencias de quienes habitan los territorios. A través de la metodología de Investigación Acción Participativa (IAP), las comunidades participaron en la identificación de sus problemáticas, la generación de conocimientos y la construcción de soluciones acordes con sus contextos.
Una mirada que conecta género, ambiente y territorio
Los hallazgos reunidos en el informe muestran que hablar de sostenibilidad ambiental en el Pacífico colombiano también implica hablar de las relaciones de género, los conocimientos ancestrales, las formas de organización comunitaria y las condiciones que permiten —o limitan— la participación de las mujeres.
Las 19 investigaciones abren una conversación sobre el papel de quienes habitan y cuidan estos territorios, impulsando emprendimientos sostenibles con perspectiva de género y bioculturalidad. Entre ellos se destacan la diversificación del ecoturismo comunitario y la transformación ancestral de la caña en Panguí (Nuquí), así como los procesos participativos de planificación turística en Popayán para recuperar áreas degradadas. Asimismo, las iniciativas agroambientales y de soberanía alimentaria —como la siembra en azoteas en el Atrato y la implementación de huertos agroecológicos en Obonuco y Popayán— se consolidan como verdaderos actos de resistencia comunitaria, autonomía local y dignificación del trabajo femenino.