Así se vive y se sostiene el cuidado en el Pacífico
Oct 15, 2026
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El informe Radiografía del cuidado en la región Pacífico: experiencias de los proyectos financiados por el Fondo para la Investigación de la Fundación WWB Colombia visibiliza las profundas brechas de género en el uso del tiempo, los desafíos materiales y de infraestructura en las zonas rurales, y el rol fundamental de las mujeres en los territorios.
En la región Pacífico, el cuidado es mucho más que una tarea cotidiana; es el tejido invisible que sostiene la vida y la cultura. Las mujeres, que actúan como guardianas de saberes ancestrales y lideresas en la defensa del territorio, generan experiencias y prácticas que enfrentan diversos desafíos y desigualdades, mientras lideran procesos de transformación social y sostenibilidad territorial.
Cuidar puede significar acompañar un nacimiento, preservar semillas, proteger los recursos naturales o transmitir conocimientos de una generación a otra. En las comunidades del Pacífico, estas prácticas hacen parte de una comprensión del cuidado que vincula el bienestar de las personas con el territorio y la vida comunitaria.
Esta mirada hace parte de “Radiografía del cuidado en la región Pacífico”, un informe del Fondo para la Investigación que reúne los principales hallazgos de 15 proyectos realizados con metodologías participativas y aplicadas, orientadas a la acción comunitaria.
Desde 2017 hasta 2024, el Fondo ha destinado cerca de COP 645 millones a esta línea de investigación. La inversión busca comprender las brechas relacionadas con el cuidado y, al mismo tiempo, generar alternativas sostenibles que fortalezcan las asociaciones productivas, impulsen la autonomía económica y aporten soluciones desde el enfoque de las 5R.
El territorio también determina las formas de cuidar
Las condiciones del territorio inciden en las posibilidades de cuidar y recibir cuidados. En las zonas rurales del Pacífico persisten brechas en el acceso a agua potable, energía, conectividad, salud y educación. Estas desigualdades en el cuidado rural se agravan significativamente por el déficit estructural en infraestructuras (como conectividad, ausencia o precariedad en transporte y servicios básicos como agua potable y energía), a su vez, al estar atravesadas por dinámicas de conflicto armado y economías ilegales. Estas condiciones pueden aumentar las cargas que asumen las comunidades y, en particular, las personas responsables de las labores de cuidado.
Para las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, el cuidado trasciende lo puramente humano para entrelazarse profundamente con el territorio nacional, al interactuar con prácticas de conservación, equilibrio y reparación del medio natural que habitan. Prácticas que hacen parte de la expresión de su autonomía cultural, política y económica.
Estas realidades se reflejan en las investigaciones. En Silvia, Cauca, una de ellas exploró la partería tradicional y los saberes medicinales de las mujeres Misak, vinculados con la salud y la preservación cultural. En Pance, Valle del Cauca, otra investigación abordó el liderazgo de las mujeres en la protección del agua y la vida comunitaria.
El cuidado y el autocuidado enfrentan graves obstáculos materiales en contextos de exclusión. En el Resguardo Indígena de Aponte (Nariño), mujeres del pueblo Inga sobreviven en pobreza extrema y aislamiento geográfico, asumiendo sin apoyo institucional ni familiar el cuidado de personas adultas mayores dependientes. Esta labor implica sostener solas las redes comunitarias y cargar a personas enfermas por terrenos montañosos, lo que pone en grave riesgo sus propios cuerpos y vidas, haciendo inviable el autocuidado si no se atienden primero sus condiciones materiales mínimas de supervivencia.
La investigación sobre las azoteas de las mujeres afroatrateñas, en Chocó, muestra otra dimensión del cuidado: el conocimiento sobre plantas y prácticas agrícolas puede contribuir a la alimentación, el bienestar familiar y la conservación de saberes propios.
Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Chocó no cuidan de la misma manera
Las formas de cuidar también están atravesadas por factores como la etnia, la edad, la clase social y el territorio. Por eso, las investigaciones plantean que no existe una única experiencia de cuidado: las responsabilidades, necesidades y posibilidades de quienes cuidan responden a realidades diversas.
Sin embargo, estos saberes enfrentan desafíos. El envejecimiento de las personas portadoras de conocimientos tradicionales, el desplazamiento y la pérdida de prácticas propias ponen en riesgo su continuidad y transmisión a nuevas generaciones.
Aunque las mujeres tienen una presencia central en muchas de estas labores, el cuidado no puede entenderse como una responsabilidad exclusivamente femenina. El informe plantea la necesidad de fortalecer la corresponsabilidad entre hogares, comunidades, Estado y sector privado, con redes y servicios que permitan distribuir estas tareas de una manera más equitativa.
Las 15 investigaciones reunidas en “Radiografía del cuidado en la región Pacífico” abren así una conversación sobre lo que implica cuidar en territorios diversos y sobre las condiciones necesarias para que esta labor sea reconocida, compartida y sostenible.