La I.A. frente a la brecha de género: de los sesgos a la inclusión
May 28, 2026
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La I.A. frente a la brecha de género: de los sesgos a la inclusión
¿Cómo la Inteligencia Artificial puede ampliar la brecha de género? Bajo este interrogante se desarrolló el foro virtual de La Cordada y Tepuy, un espacio que analizó los riesgos y desafíos de la tecnología actual.
El 92% de las personas trabajadoras en Colombia ya utiliza la Inteligencia Artificial (IA) en sus labores, según un estudio de la firma de consultoría internacional EY. Sin embargo, a la par de esta rápida adopción, el debate exige revisar el impacto social de estos avances.
La conversación del foro ¿Cómo la Inteligencia Artificial puede ampliar la brecha de género? giró en torno a los sesgos algorítmicos, los estereotipos y la violencia digital, que se presentan con la IA.
El encuentro contó con las perspectivas de Soraya Husain, Directora de Investigación de la Fundación WWB Colombia; Juan Felipe Echeverry, profesional en equidad y diversidad; y Débora Esquenazi, activista de derechos humanos y cofundación de Santa María Fundación. La moderación del espacio estuvo a cargo de Paula Cobo Arango.
El foro dejó sobre la mesa tres ejes temáticos esenciales:
1. El “espejo retrovisor” de la IA y la oportunidad de visibilizar los territorios
Es vital comprender la tecnología en su justa dimensión: la IA es una construcción humana, social y política. Durante su intervención, Soraya Husain explicó que los datos con los que se alimentan los algoritmos, a menudo funcionan como un “espejo retrovisor” del pasado; es decir, toman información histórica (que puede contener sesgos o estereotipos) y la utilizan como base para proyectar decisiones futuras.
El desafío actual radica en que estas tecnologías suelen diseñarse desde contextos globales y economías eminentemente formales. Por lo tanto, el reto es lograr que la IA reconozca e incorpore las dinámicas locales que mueven a millones de mujeres en Colombia, tales como la informalidad, el emprendimiento rural o la economía del cuidado no remunerado.
2. Contextualización tecnológica y el valor de la conexión humana
La conversación invitó a priorizar las necesidades reales de las comunidades, recordando que el acceso tecnológico aún presenta brechas de conectividad. Débora Esquenazi expuso la importancia de atender las prioridades de las poblaciones históricamente vulneradas, antes de exigir la adopción de nuevas herramientas. Como ejemplo, destacó que el 67% de las mujeres trans no ha logrado terminar el bachillerato, por lo que el foco social debe centrarse primero en la lectoescritura y los servicios básicos.
Débora invitó a analizar cómo los modelos actuales reflejan visiones predominantemente centralizadas. Asimismo, hizo un llamado constructivo a cuidar los procesos de deshumanización en el uso de la tecnología —como cuando se delega el acompañamiento de adultas mayores exclusivamente a una máquina— y enfatizó la importancia de preservar el valor insustituible del contacto humano y la empatía.
3. Transformación del sistema y democratización del acceso
En el ámbito laboral y financiero, los sesgos algorítmicos son un aspecto prioritario a atender. Juan Felipe Echeverry señaló que las dinámicas de automatización impactan de manera diferenciada a mujeres y hombres, debido a la segregación laboral histórica. Además, evidenció cómo algunos sistemas financieros pueden generar barreras involuntarias por inconsistencias de género, en los documentos de identidad o parámetros rígidos de programación.
Para resolver esto, Juan Felipe propuso una ruta clara: alfabetizar digitalmente a las comunidades, actualizar los modelos con información incluyente y promover que los equipos de desarrollo tecnológico adopten una sólida conciencia de la diversidad.
¿Cómo evitar que la tecnología amplíe las brechas de género?
Desde la experiencia de trabajo con las mujeres y los territorios, Soraya Husain propone cuatro frentes de acción urgentes:
- Fomentar un enfoque interseccional: impulsar la recolección de datos que contemplen la ruralidad, el género y la etnia, asegurando que las herramientas digitales respondan a nuestros contextos reales.
- Fortalecer la seguridad digital: ante la realidad de que más del 53% de las mujeres trabajadoras y empresarias en el país han experimentado alguna forma de violencia digital (según datos del Observatorio para la Equidad de las Mujeres), es prioritario co-crear y difundir rutas de atención institucionales efectivas.
- Mantener el contacto directo: la tecnología es un medio, no el fin. Nuestra principal fuente de entendimiento seguirá siendo habitar el territorio, caminar por los barrios y escuchar activamente a las personas.
- Promover la auditoría tecnológica: ser consumidores/as conscientes y exigir automatizaciones más éticas, transparentes y libres de sesgos tradicionales.
La inteligencia artificial es una realidad presente. El verdadero propósito está en humanizarla, adaptarla y aprovecharla como un puente hacia la equidad, garantizando que el futuro digital sea un espacio donde quepan todas las realidades.
Si quieres revivir esta conversación y conocer en detalle las propuestas de los panelistas, te invitamos a ver el evento completo en el siguiente enlace: