Las mujeres ya lideran los negocios urbanos en Colombia, pero siguen emprendiendo desde la desigualdad
Jul 27, 2026
Inclusión financiera | Blog

Un nuevo análisis de la Fundación WWB Colombia profundiza los datos del Censo Económico Nacional Urbano 2026: aunque las mujeres lideran el 51,6% de los negocios en las ciudades, enfrentan una mediana de ingresos de $450.000 mensuales, alta informalidad y jornadas de más de 12 horas marcadas por el trabajo de cuidado del hogar.
Las mujeres están transformando el mapa empresarial colombiano. Los resultados preliminares del Censo Económico Nacional Urbano (CENU) muestran que, por primera vez, ellas lideran la mayoría de las unidades económicas de las ciudades del país. De los cerca de 1,2 millones de negocios que respondieron el censo, 613.000 son dirigidos por mujeres (51,6%), frente a 576.000 liderados por hombres (48,4%).
El dato marca un hito para el emprendimiento femenino y representa un cambio en la estructura económica urbana de Colombia. Sin embargo, detrás de ese liderazgo numérico persisten profundas brechas que siguen condicionando las posibilidades de crecimiento y autonomía económica de millones de mujeres.
Así lo evidencia un nuevo informe de la Unidad de Analítica de la Fundación WWB Colombia, que al revisar, además, los datos de la Encuesta de Micronegocios (EMICRON) 2024 y la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), revela como el liderazgo femenino de los micronegocios convive con menores ingresos, altos niveles de informalidad, dificultades para acceder a financiamiento y una carga desproporcionada de trabajo de cuidado no remunerado, que corresponde a las labores dedicadas a la familia y el hogar .
“Si bien, los resultados preliminares del Censo Económico Nacional Urbano muestran un cambio histórico, al evidenciar que las mujeres hoy lideran la mayoría de los negocios urbanos del país, es necesario analizar cómo ese liderazgo convive con profundas brechas en ingresos, acceso a activos, formalización y tiempo disponible para hacer crecer sus negocios. Esa es una realidad que amerita una mirada de fondo para que ese liderazgo signifique también una mejor calidad de vida”, señala Esneyder Cortés, director de Planeación y Estrategia de la Fundación WWB Colombia.
Lideran los negocios, pero no los ingresos
Aunque el liderazgo femenino crece en número, los indicadores económicos muestran una realidad distinta. De acuerdo con la EMICRON, las mujeres representan cerca de 1,9 millones de personas propietarias de micronegocios en Colombia y concentran su actividad principalmente en comercio y servicios, sectores caracterizados por menores niveles de capital, márgenes de ganancia más estrechos y mayores niveles de informalidad. En conjunto, estas actividades reúnen el 75,3% de todos los negocios liderados por mujeres.
Esta concentración tiene efectos directos sobre sus ingresos. Mientras la mediana mensual de los micronegocios liderados por hombres alcanza los $820.000, la de los negocios encabezados por mujeres es de apenas $450.000, equivalente al 34,6% del salario mínimo vigente en 2024.
Pero la brecha no desaparece cuando mujeres y hombres participan en las mismas actividades económicas. En manufactura, por ejemplo, las mujeres lideran el 50,3% de los micronegocios; aun así, los negocios administrados por hombres generan ventas promedio cercanas a $1,2 millones mensuales, mientras los liderados por mujeres alcanzan alrededor de $536.000.
En salud y asistencia social ocurre una situación similar: aunque las mujeres representan el 69,4% de las personas propietarias, los hombres registran ingresos promedio superiores a $3,5 millones mensuales, frente a aproximadamente $1,6 millones de las mujeres. La desigualdad, concluye el estudio, no solo depende del sector económico en el que emprenden, sino que persiste incluso dentro de las mismas actividades productivas.
Emprender sigue siendo una estrategia de supervivencia
El análisis también cuestiona uno de los principales imaginarios sobre el emprendimiento femenino. Casi la mitad de las mujeres propietarias de micronegocios (47,9%) inició su negocio por razones relacionadas con la supervivencia económica del hogar, ya fuera porque no tenía otra alternativa de ingresos o porque necesitaba complementar el ingreso familiar.
Entre los hombres, esa proporción fue del 42,7%. Además, las mujeres reportan tres veces más que los hombres haber emprendido específicamente para complementar los ingresos del hogar.
“Uno de los mensajes centrales de este análisis es que, participación no siempre significa autonomía económica. Las mujeres ya están impulsando buena parte de la economía urbana colombiana, pero muchas siguen emprendiendo desde condiciones de alta vulnerabilidad y supervivencia”, afirma Esneyder Cortés.
El estudio identifica, también, la informalidad como uno de los principales obstáculos para la consolidación de los negocios liderados por mujeres. El 88,9% no cuenta con Registro Mercantil, el 78% no tiene RUT y el 63% no lleva ningún tipo de registro contable. Estas condiciones reducen las posibilidades de acceder al sistema financiero formal, dificultan demostrar ingresos y limitan las oportunidades de crecimiento empresarial.
La situación también se refleja en el acceso al crédito. Durante el último año, solo 236.000 mujeres propietarias solicitaron algún tipo de financiación para sus negocios; es decir, el 86,1% no acudió al sistema financiero. Entre quienes no solicitaron crédito, el 45,1% aseguró que no le gusta adquirir deudas y el 31,6% manifestó que no lo necesitaba.
El panorama del ahorro tampoco resulta alentador. Apenas el 18,1% de las mujeres propietarias logró ahorrar durante el último año y, de ellas, el 62,3% guarda ese dinero en efectivo dentro de su vivienda, mientras solo el 31,3% utiliza una institución financiera. Según el análisis, este círculo de informalidad limita la acumulación de activos y dificulta que los negocios puedan crecer y acceder a mejores oportunidades.
El hogar también es el lugar de trabajo
Más de la mitad (54,3%) de los micronegocios liderados por mujeres funcionan desde la vivienda, una proporción muy superior al 17,5% registrado entre los hombres. Esta realidad refleja cómo el espacio doméstico también se convierte en espacio productivo: allí las mujeres administran sus negocios mientras cocinan, cuidan hijos o familiares y realizan labores del hogar.
Operar desde la vivienda puede reducir costos de entrada, pero también limita la visibilidad del negocio, dificulta la formalización y hace más complejo separar las finanzas familiares de las empresariales.
La brecha más grande se mide en tiempo
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio está relacionado con la distribución del trabajo de cuidado. Las mujeres propietarias de micronegocios dedican en promedio 7,6 horas diarias al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, mientras los hombres destinan apenas 2,24 horas.
Al sumar las horas dedicadas al negocio y las destinadas al cuidado, las mujeres trabajan 12 horas y 18 minutos diarios, frente a nueve horas en el caso de los hombres. En otras palabras, trabajan un 37,6% más, aunque una parte importante de ese esfuerzo no genera ingresos ni es reconocido como trabajo productivo.
El emprendimiento, por sí solo, no protege de la pobreza
Asimismo el informe también evidencia que tener un negocio no garantiza superar las condiciones de vulnerabilidad. El 35,4% de las mujeres que son jefas de hogar y propietarias de un micronegocio vive en condición de pobreza monetaria, frente al 30,5% de los hombres en la misma situación. Actualmente, cerca del 56% de las mujeres propietarias de micronegocios también son jefas de hogar, una proporción superior al promedio nacional de jefatura femenina.
Para la Fundación WWB Colombia, estos resultados muestran que la propiedad de un negocio no es suficiente para alcanzar autonomía económica cuando persisten menores ingresos, mayores responsabilidades de cuidado y limitaciones para acceder a capital y oportunidades de crecimiento.
El desafío es transformar liderazgo en autonomía económica
El análisis concluye que el principal aporte de los resultados preliminares del Censo Económico Nacional Urbano no es solo demostrar que las mujeres lideran una parte creciente de la economía urbana, sino abrir una discusión sobre las condiciones en las que ejercen ese liderazgo.
La evidencia muestra que millones de mujeres ya sostienen una parte fundamental del tejido empresarial colombiano, pero lo hacen desde negocios con menores ingresos, menos activos, mayores niveles de informalidad y una significativa sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidado.
“El reto no es que más mujeres emprendan; ese paso ya lo dieron millones de colombianas. El desafío es construir las condiciones para que esos negocios sean sostenibles, productivos y se conviertan en una verdadera ruta hacia la autonomía económica”, concluye Esneyder Cortés.
Para la Fundación WWB Colombia, el reto hacia el futuro es avanzar hacia políticas públicas integrales que fortalezcan la formalización, mejoren el acceso al financiamiento, impulsen sistemas de cuidado y generen condiciones para que los negocios liderados por mujeres puedan crecer, acumular valor y convertirse en una verdadera fuente de bienestar para ellas, sus familias y la economía del país
Datos destacados
- Por primera vez, las mujeres lideran el 51,6 % de los negocios urbanos caracterizados en los resultados preliminares del Censo Económico Nacional Urbano.
- La mediana mensual de ingresos de los micronegocios liderados por mujeres es de $450.000, frente a $820.000 entre los hombres.
- El 47,9 % emprendió por razones asociadas a la supervivencia económica del hogar.
- El 88,9 % opera sin Registro Mercantil.
- Las mujeres dedican 7,6 horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, frente a 2,24 horas de los hombres.
- Las propietarias de micronegocios trabajan en promedio 12 horas y 18 minutos al día, un 37,6 % más que los hombres al sumar trabajo remunerado y no remunerado.
- El 35,4 % de las mujeres jefas de hogar con micronegocio vive en condición de pobreza monetaria.