16
SEP
2013

La planificación y las metas para el emprendimiento

Siempre me ha llamado la atención este tipo de pregunta que hace el esposo a su señora, antes de dormir: “Amor, ¿qué harás mañana de almuerzo?”, y ella responde: “no lo sé aún, veré lo que hay en la despensa”. Es algo cotidiano, entonces, me pregunto: si fueron de compras para la mercadería del mes o quincenal, ¿cómo selecciona los alimentos, para estos períodos?, ¿No existe una planificación previa? Y es verdad, la mayoría de las personas no planifican adecuadamente y este es un simple ejemplo para demostrar que muchas veces actuamos por instinto.

Es muy curioso este comportamiento, porque día a día planificamos sin percatarnos. Al salir de casa por la mañana, sabemos por la ruta que conduciremos nuestro automóvil; al detenernos en una bencinera (estación de servicio), tenemos considerado cuánto litros de combustible necesitamos, etc. Sin embargo, en forma consciente no planificamos o planificamos muy poco.

La planificación juega un rol muy importante en nuestras vidas, más aun si deseamos iniciar un emprendimiento. El planificar adecuadamente nos permite aterrizar ese sueño de emprender, nos ayuda a responder y aclarar las dudas respecto a materializar esa ilusión.

Planificar incluye definir un objetivo, unas metas y un método. Hoy, solo comentaré respecto a las metas para alcanzar un objetivo. Algunos profesionales dicen que para alcanzar una meta es necesario definir el objetivo. Sin embargo, desde mi punto de vista declaro que para alcanzar un objetivo (que generalmente es subjetivo) necesitamos dar algunos pasos y estos precisamente son las metas.

La forma de dar solidez a nuestro objetivo a alcanzar es mediante el cumplimiento de cada una de las metas (o pasos), pero para que una meta se cumpla, esta debe poseer tres (3) características básicas (algunos profesionales podrán enumerar muchas más)

  1. 1. Alcanzable: no lograremos materializar nada si, el paso que debemos dar, esta fuera de nuestro alcance o son factores que no podamos controlar. Por ejemplo: Aprender el idioma inglés en tres días. Sin embargo, si lo planificamos para tres meses, es muy posible que podamos comunicarnos de manera básica en ese idioma. La frustración nace a partir de esos sueños inalcanzables que aspiramos a alcanzar.
  2. 2. Medibles: estas deben ser cuantificables, que nos permitan expresar en porcentajes, cantidades, números, etc. Por ejemplo: para alcanzar un buen estado físico saldré a trotar por las mañana, ¿es realizable?, obvio que sí (un ejemplo admirable, es el de Mackel Melamed). Pero, ¿cuántos minutos trotará?, ¿qué distancia? Cuántos días a la semana?

Fecha: mientras usted no especifique una fecha de cumplimiento, seguirá soñando. Me recuerda un comentario esta fase: La esposa le dice a su marido: “Amor, el lunes empezaré mi dieta”. Claro que no específica que día lunes de cual mes ni año. Es muy importante el considerar siempre una fecha en el cumplimiento de nuestras metas.

Por Miguel Ángel Frías Ponce
Consultor PyMe
Santiago – Chile
@miguelfriasp

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