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9
NOV
2016

Cinco caminos para enfrentar la frustración y el fracaso

No todo en la vida puede ser negativo, solo depende de cómo le sacas provecho a los errores y para eso, te explicamos cómo hacer ese análisis y cuáles son los aspectos que le ayudarán a cambiar esa realidad.

Entre más grande el sueño, más largo será el camino y no por eso te puedes desanimar. Los obstáculos hacen parte de la vida y son precisamente de estos de los que más se aprende. Pero cómo encontrar esas enseñanzas “ocultas” cuando desde pequeños nos inculcan el estigma hacia el rechazo, la frustración, la desilusión y la vergüenza.

Para la profesora de Harvard Business School “El fracaso y la culpa son prácticamente inseparables en la mayoría de los hogares, organizaciones y culturas. Cada niño aprende en algún momento que admitir el fracaso significa tomar la culpa. Es por eso que algunas organizaciones han desplazado a una cultura de seguridad psicológica en la que los beneficios de aprender de los fracasos se hagan plenamente efectivos”.

No todos los errores son iguales y el secreto para saber de cuáles puede aprender radica en una autocrítica y en una evaluación del contexto en el que se presentan dichas experiencias. Lo importante es que tomes consciencia que cuando un inversor te diga que no, pierdas clientes, tu jefe te regañe, en una entrevista te rechacen o no asciendas, algo positivo debe haber.

Si consideras que es una tarea muy complicada aquí te ayudamos a darle otra mirada a esos malos ratos. Bien reza el sabio dicho: “No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”.

Cuando no ganas, aprendes

Elena Arnaiz, consultora de gestión de personas, desarrollo profesional y ‘personal branding’ asegura que “nuestras creencias sobre el fracaso deben estar centradas en que lo contrario de ganar tiene que ser, sí o sí, aprender. Aprender para mejorar, aprender para que no vuelva a pasar”. Así que, si estás pasando por una “mala racha” evalúa cuáles fueron las causas y qué errores se cometieron en el camino. De esta manera, planificarás mejor las cosas y tus estrategias se enfocarán en prevenir futuros obstáculos.

Hacer, medir, rehacer

Según la experta, si quieres que tu proyecto o tu idea sean innovadores y ágiles (y que, por tanto, lo lleven al éxito) no puede existir otra fórmula en su proceder. Así que prueba sin descanso, evalúa con meticulosidad y cuando fracases, vuelve e intenta, introduciendo las modificaciones que sean necesarias.

Perder el miedo a perder

“Esto sólo se logra experimentado y viendo que las catástrofes sólo ocurren en tu cabeza (en la mayoría de los casos). Una vez asumido y bien delimitado el riesgo que conlleva cada acción, atrévete a llevar su idea a la realidad y dispara. Si no funciona, que no sea porque tú no lo has intentado”, añade la consultora.

Reevaluar su ejecución  

De acuerdo con el psicólogo Guy Winch en un artículo de The Huffington Post, debes preguntarte: ¿Fue tu esfuerzo constante? Volver atrás y evaluar cuándo y por qué las cosas ocurrieron. Identifica las razones para sentirte desmotivado y las circunstancias que afectaron tu trabajo, así podrás anticipar este tipo de eventos y planificar cómo tratarlos en el futuro (por ejemplo, mediante la creación de incentivos especiales en momentos críticos y de intercambio de ideas maneras de manejar perturbaciones externas).

Concéntrate en lo que está bajo tu control

No todo está en tus manos por más que lo quieras y más en un trabajo en donde tenemos que aprender a trabajar en equipo. Existen condiciones que llevan al fracaso, pero que no necesariamente fueron por sus acciones y en estos casos lo mejor es olvidarse de quejarse porque esto no solucionara nada.  

El experto aquí nos expone un ejemplo: “Nos podemos sentir desanimados si no hemos conseguido un ascenso porque nuestras cifras de ventas aumenten por tercer año consecutivo. Trabajamos duro y nada- ¿qué más podemos hacer? ¡Mucho! Podríamos hacer un taller para reforzar nuestras habilidades de venta o un seminario para mejorar nuestras presentaciones. Podríamos estar más informado acerca de nuestros clientes, dedicar más tiempo a cultivar las relaciones con los clientes potenciales, mejorar nuestras redes o cultivar relaciones más fuertes con la gestión dentro de la empresa.

Fuente: Finanzaspersonales.com

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